El objeto social, es decir, la expresión de la actividad o actividades a las que se va a dedicar la sociedad constituye uno de los puntos que, como contenido mínimo, deben recoger los Estatutos sociales de cualquier sociedad ya sea esta sociedad limitada, sociedad anónima, sociedad laboral, sociedad cooperativa o cualquier otra modalidad.

Resulta de suma importancia puesto que incluso puede llegar a determinar el tipo de sociedad que debe constituirse. Por ejemplo, las entidades gestoras de fondos de pensiones deben revestir necesariamente la forma de Sociedad Anónima. Recordamos que todo lo expuesto en este artículo se refiere siempre a la legislación española.

La redacción del objeto social debe ser clara y fiel a lo que va a ser el proyecto. Resulta conveniente tener en cuenta si existe legislación especial que regule la actividad a desarrollar porque a partir de su análisis podremos fijar el objeto social reduciendo el riesgo de que por parte del Registrador que califique nuestra escritura no se admita la inscripción. Igualmente y además de las normas que regulan los diferentes tipos de sociedades, deberemos tener en cuenta las resoluciones emitidas al respecto por la Dirección General de los Registros y del Notariado que han ido aclarando las numerosas cuestiones surgidas en torno al objeto social.

Algunas reglas que conviene tener en cuenta son :

  • Es necesario comprobar si la actividad está sujeta a algún tipo de incompatibilidad. Por ejemplo, el funcionamiento como agencia de viajes es incompatible con cualquier otra actividad, por lo que el objeto social deberá estar limitado a esta actividad con exclusión de cualquier otra.
  • Conviene verificar si la realización de la actividad está reservada a determinados profesionales. La prestación de servicios sanitarios únicamente puede ser desarrollada a través de profesionales debidamente capacitados y habilitados al efecto por lo que si ese va a ser nuestro objeto social deberemos realizar esta última indicación.
  • La actividad debe ser lícita, concreta y precisa (a diferencia de otras legislaciones la española no admite actividades genéricas y omnicomprensivas) y no puede referirse a los actos jurídicos necesarios para la realización o desarrollo de otras actividades. Así, no es admisible como actividad integrante del objeto social la consistente en constitución de sociedades para su venta posterior por considerarse que las sociedades tienen la consideración de sujetos y no objeto de contratos.
  • También deberemos tener presente si el ejercicio de la actividad está supeditado a licencias o autorizaciones administrativas. Este es el caso de las entidades aseguradoras o de las empresas de prevención de riesgos laborales.

Por otra parte, el objeto social define el ámbito de representación de los administradores que se extiende a todos los actos comprendidos en el mismo. La actuación fuera de dicho ámbito será responsabilidad de los administradores si bien es cierto que la sociedad queda obligada frente a terceros que hayan obrado de buena fe y sin culpa grave, aun cuando resulte de los estatutos inscritos en el Registro que el acto no está comprendido en el objeto social.

En cualquier caso, si nos encontramos con que el Registrador deniega la inscripción de nuestro objeto social siempre podremos interponer el recurso correspondiente o bien, proceder a la subsanación o solicitar, en su caso, la inscripción parcial. En el caso de las Sociedades Cooperativas con carácter previo al otorgamiento de la escritura puede solicitarse una calificación sobre el proyecto de Estatutos lo que nos permitirá conocer las posibles objeciones y rectificarlas.

Cómo no nos cansamos de aconsejar, es conveniente, contactar con un buen asesor para que nos ayude a salvar cuestiones cómo estas de forma previa a que se produzcan, lo cual nos ayudará a ahorrar tiempo y dinero. Consulta nuestro directorio de asesores si quieres contactar con alguno de tu zona.

¿Te ha resultado útil este artículo?

Haz click en las estrellas para valorarlo

Valoración media / 5. Total votos:

Nos alegra que este artículo te haya resultado útil

Síguenos en redes sociales para estar al día de nuevos contenidos

Sentimos que no te haya resultado útil nuestro artículo

Intentaremos mejorar este contenido

Amparo González

Amparo González

Abogada. Empecé a mediados de los 90 a crear empresas, a ayudarlas a prevenir problemas y a solucionarlos, si era necesario. Más de 20 años después las cosas no han cambiado tanto, salvo tecnológica y legalmente, pero aqui seguimos para ayudar a los nuevos emprendedores.
Amparo González