Beneficios, pérdidas, ingresos, gastos,  son conceptos  de todos conocidos  porque los utilizamos en nuestro día a día. Pero,  un emprendedor,  un futuro empresario necesita  tener nociones básicas de  otros  conceptos financieros más técnicos que le ayuden a entender, a planificar y a realizar previsiones para gestionar, sin sobresaltos, su negocio.

Conocer otros conceptos  nos permite no solo controlar económicamente nuestra actividad, sino  saber  cómo nos valoran  y clasifican otros.

Estamos hablando, por ejemplo, de las entidades financieras a las que, muy posiblemente,  deberemos acudir, en alguna ocasión, para solicitar financiación en forma de préstamos, pólizas de crédito, líneas de descuento, factoring, confirming, leasing, etc.

Para esas situaciones nos va a resultar muy útil conocer los ratios fundamentales para realizar un análisis financiero que son empleados por los bancos para tomar la decisión de conceder o denegar la operación solicitada.

Por estas razones conviene familiarizarse con términos como cuenta de resultados, balance de situación, previsión de tesorería, fondo de maniobra o masas patrimoniales.

Vamos a aproximarnos a algunos de estos conceptos.

CONCEPTOS FINANCIEROS BÁSICOS

Cuenta de Resultados o de Pérdidas y Ganancias.

Es la relación de ingresos y gastos habidos en un ejercicio económico, estructurado según las normas contables. Esta cuenta se cierra una vez concluido el  año económico,  normalmente desde el día  1 de enero hasta el 31 de diciembre, aunque puede haber empresas en las que no coincida con el año natural.

Es muy útil revisar esta cuenta con carácter trimestral, coincidiendo con la presentación de declaraciones fiscales que, en términos generales, se realiza trimestralmente.

En la estructura de esta cuenta podemos distinguir:

Los resultados de explotación, que relejan el beneficio o la pérdida de la actividad de nuestra empresa.

También podemos conocer  los resultados financieros, es decir, el importe positivo o negativo de nuestra actividad financiera. Si tenemos inversiones que nos producen ingresos, estos se minorarán en los gastos de intereses de préstamos, descuento de efectos o similares.

Y, finalmente, tendremos el resultado antes de impuestos, que es la suma de las dos subcuentas anteriores,  y el resultado del ejercicio,  es decir, el importe con el que cerramos  una vez descontado el gasto por el  impuesto de sociedades.

¿Qué es relevante en la cuenta de resultados para ti y de cara a terceros? Obviamente, que haya beneficios, y cuanto mayor sea la cifra, mejor.  Es fundamental que esos beneficios sean de explotación, lo que quiere decir que la actividad, propiamente dicha, es rentable.

Y también es importante que el beneficio de explotación sea suficiente para cubrir, en su caso, los resultados financieros ya que, salvo excepciones,  suelen ser negativos porque lo habitual es tener que pagar gastos financieros, no recibir ingresos.

De nada sirve tener un negocio cuya actividad, en sí misma considerada, es muy rentable si después, debido a los gastos financieros que hemos de asumir para financiar desfases de tesorería o por el pago de intereses por préstamos recibidos para inversiones pasadas, el resultado antes de impuestos es negativo.

A los bancos no les gustan las pérdidas ni los desfases patrimoniales que puedan poner en peligro la recuperación de sus activos. Recuerda, por tanto, que debes evitar que  los resultados financieros conviertan en negativos tus resultados de explotación. Puede ser conveniente renegociar la deuda para evitar esta situación, o realizar ampliaciones de capital para cancelar parte de la misma, o ajustar los  plazos de cobros y pagos para mejorar la situación de tesorería y que sea innecesario acudir a mucha financiación a corto plazo (descuentos, factoring, etc).

 

Balance de situación

El balance de situación refleja, como su propio nombre indica, la situación de la empresa en un momento dado. Es una foto fija del valor contable de tu negocio.

Con el balance puedes ver todo que posee tu sociedad. Inversiones realizadas a largo plazo, llamado técnicamente Activo No Corriente, y otros bienes o derechos a corto plazo, técnicamente Activo Corriente.

En el Activo No Corriente encontramos inversiones de inmovilizado material como ordenadores, mobiliario, construcciones, maquinaria, etc.  También inmovilizado intangible como software o fondo de comercio, entre otros.

En el Activo Corriente tendríamos existencias, deudas de clientes o tesorería.

La suma de todo sería el valor total de lo que nuestra empresa posee en un momento dado.

Pero falta una parte de la ecuación. Estos son los bienes y derechos que tenemos, pero resta el saber cómo los hemos obtenido. Para adquirir y obtener esos bienes y derechos habremos tenido que pedir el dinero prestado a accionistas, o haber sido financiado por bancos u otros agentes intervinientes en la actividad como  proveedores, acreedores,  etc.

La parte que nos dan los accionistas, junto a reservas y resultados generados por la empresa constituyen el Patrimonio Neto.

La parte obtenida  de  terceros se divide en Pasivo No Corriente y Pasivo Corriente, atendiendo, como en el caso del activo, al periodo en  el que están vivas las operaciones a que se hace referencia en la vida de la empresa.

La estructura  comentada sería  la siguiente,  donde se pueden ver las llamadas masas patrimoniales de la empresa.

ACTIVOPASIVO
PATRIMONIO NETO
ACTIVO NO CORRIENTEPASIVO NO CORRIENTE
ACTIVO CORRIENTEPASIVO  CORRIENTE

 

Un equilibrio patrimonial correcto tendría que permitirnos, tras convertir en dinero nuestro activo,  pagar las deudas recogidas en las partidas de pasivo no corriente y corriente. El excedente sería el patrimonio neto o valor que quedaría a los accionistas, a los dueños de la empresa.

De esta forma, si la venta del activo no nos permitiera pagar todas la deudas, por ser el activo menor al pasivo, tendríamos  un patrimonio neto negativo, o lo que es lo mismo, una situación de quiebra técnica, superable, por ejemplo,  con aumentos de capital por parte de los socios ya existentes o con la incorporación de nuevos.

Otro desequilibrio patrimonial que conviene identificar es el relacionado con el fondo de maniobra, que  expresa la diferencia entre el activo no corriente y el pasivo no corriente. Una diferencia positiva es buena ya que quiere decir que la empresa es capaz de afrontar todas sus deudas a corto plazo, con el activo a corto plazo.

Pongamos un ejemplo para verlo mejor.  Imaginemos una empresa a la que sus clientes le deben 10.000 euros, tiene existencias por valor de 5.000 euros  y  en el banco 5.000 euros más. Si en la parte del pasivo no corriente, es decir, a corto plazo, debe a proveedores  12.000 euros, a los bancos 2.000 euros, y a hacienda y seguridad social 3.000 euros,  esto querrá decir que con los 20.000 euros de activo no corriente tiene recursos suficientes para afrontar sin tensiones el pago de los 15.000 euros de deudas.

Cuidado con el fondo de maniobra cuando se presentan los balances a una entidad financiera porque, en función de su importe puede  considerarse  como una señal de alarma de que las cosas no van bien o puede haber problemas. Es decir, indicar riesgos que la entidad no esté dispuesta a aceptar, lo que puede traducirse en la no concesión de una línea de préstamo o en la negativa a renovar una línea de descuento.

 

PREVISIONES DE TESORERÍA

Esto es básico, básico. Hemos visto demasiados casos en los que se improvisaban las previsiones y, a la hora de hacer frente a los pagos, venían los sustos.

No vale la cuenta de la vieja, ni  el cálculo mental, ni  revisar los saldos de las cuentas bancarias  de vez en cuando. Únicamente si eres afortunado  y tienes  unos excedentes líquidos de tesorería elevados, podrás relajarte un poco.

Si ese no es el caso, por favor, pide ayuda o coge tú mismo una hoja de cálculo o un programa de gestión adecuado que recoja todas las corrientes de cobros y pagos de tu empresa, junto a los saldos en bancos y, en su caso, vencimientos de inversiones, para saber en qué momentos puedes necesitar tirar de financiación para cubrir desfases de tesorería.

Ten en cuenta que en un trimestre puedes tener  una cuenta de resultados que arroje 25.000 euros de beneficios y que, sin embargo, no tengas dinero para pagar el IVA. ¿Cómo puede ser esto? Claro, porque las facturas pueden estar emitidas, los ingresos reflejados, pero los clientes no haberte pagado.

Igualmente, puedes haber tenido que pagar préstamos de periodos anteriores (los préstamos devueltos no aparecen como gasto en la cuenta de resultados porque no lo son, pero sí suponen una salida de tesorería), haber adelantado importes para productos de los que no has recibido factura…

Solo hay una forma de que no haya sorpresas con la tesorería.  Planificación, control y …. previsiones de tesorería.

 

CONCLUSION

Da igual que seas una sociedad o un autónomo, lo dicho opera para cualquiera. Aunque no tengas las mismas obligaciones contables que una sociedad, conviene que manejes y conozcas lo  que hemos comentado en este artículo. Y, si tú no lo manejas, rodéate de profesionales que si lo hagan. Facilítales su trabajo y acepta sus indicaciones.

Lo escrito en este artículo es apenas una aproximación sencilla  a los conceptos económicos que pueden resultarte más necesarios como emprendedor. Pero hay más conceptos importantes, más casuística,  y los aspectos económicos y financieros de tu negocio requieren conocimientos más profundos que no se pueden volcar  aquí. Si careces de  esos conocimientos puedes ir saliendo del paso a trompicones y  tener suerte  y  avanzar solo con rasguños, pero si no quieres fiarlo todo a la fortuna, toma las riendas de tu negocio con la seguridad de poder adelantarte a los problemas y afrontarlos con garantías. Cuenta con quien pueda ayudarte en estas cuestiones.

Para profundizar más en cuestiones financieras puedes ver nuestros artículos de financiación orientada a emprendedores y otros de esta misma sección

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Javier Donoso
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Javier Donoso

Economista / Asesor de empresas / Desarrollador Web / Digital Marketing Manager. Desde 1994 ayudando a pymes y a autónomos en la gestación y día a día de sus empresas. He visto muchos proyectos triunfar y algunos también fracasar, por diversor motivos. Me gustaría que mi experiencia sirva para que los nuevos emprendedores tengan más opciones de exito.
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