No todo el mundo puede montar una empresa o formar parte de una junta directiva. Para llegar a ocupar ese puesto y/ jugar un rol protagónico, es necesario contar con una serie de habilidades únicas, que bien pueden perfilarse a través de la formación o combinarse con aquellas desarrolladas de forma innata y que se han ido asentando a lo largo del tiempo a través de la práctica en un entorno específico. Hay que tener ciertos conocimientos, una preparación de calidad y, por supuesto, cierta destreza en campos en los que no todos logran desenvolverse igual de bien.

Saber precisamente cuáles son esas facultades a desarrollar es la gran pregunta que todo aquel con intereses de ser parte del mundo de la empresa se hace antes de dar el paso. No existe una guía, tampoco una fórmula matemática que se pueda aplicar con un 100% de efectividad en este campo, pero sí que hay ciertas pautas que conviene manejar para tener más opciones de éxito al estar al frente de un negocio.

¿Qué necesita un buen empresario o directivo?

No sólo vamos a abordar esas competencias básicas y esenciales, sino aquellas que deben potenciarse aún más de forma práctica si se quiere llevar a buen puerto a una empresa.

Consolida e incrementa tus conocimientos

Resulta obvio decir que una formación de base juega un papel indiscutible en la dirección de una empresa. Pero contar con conocimientos de calidad y específicos es esencial. Un empresario o directivo que invierta tiempo, esfuerzo y dinero en estimular sus competencias conseguirá unos efectos en su desarrollo profesional de rango superior.  En ese sentido, tenemos que recomendar propuestas de formación como la del Executive MBA en Sevilla por los años que se lleva impartiendo y destaca de forma notable por ser una formación que combina el mejor profesorado con el temario más adaptado a los tiempos modernos y los métodos de dirección de empresas más eficaces.  Los titulados de ese Máster aseguran que ha sido la mejor experiencia de formación recibida en un entorno propicio para conocer y aprender las mejores prácticas de gestión empresarial.

Decidir estudiar un Máster Executive en Dirección de Empresas es uno de los caminos más acertados y efectivos para entender mejor el día a día de un negocio, como también porque es capaz de reforzar dotes de mando y de elaboración de estrategias abordando problemas reales y cotidianos en empresas de los diferentes sectores de actividad económica. Ese tipo de formación es la clave para todo aquel que realmente quiera liderar un negocio de forma creativa y alcanzar el éxito en el tiempo. Este aspecto, en un escenario en continuo cambio, es una de las claves para adquirir seguridad laboral y, por tanto, vale la pena prestar atención y dedicación que se traducirá en un desarrollo profesional óptimo.

La empatía es fundamental

Si vas a formar parte de un equipo directivo, o si vas a asumir las riendas de un negocio, debes saber que siempre vas a estar tratando como personas. No puedes comportarte, ni esperar que los demás se comporten, como un autómata. Debes aprender a ponerte en el lugar de los demás, entender sus necesidades y también escuchar lo que desean transmitir.

La empatía es absolutamente necesaria para poder llevar un negocio, para poder sentir lo que otros sienten, entender lo que puedan estar pasando. Una actitud de escucha activa, permite estar atento y descubrir problemas, lo cual es una ventaja para solucionar cuanto antes, cualquier inconveniente dentro de la empresa. Esta habilidad, así como una actitud positiva y proactiva, hacen que el resto de personas del equipo se contagien y, el clima de trabajo en la empresa sea más productivo y gratificante. Es importante saber alinear los objetivos personales y profesionales con los empresariales para lograr el entendimiento y trabajo en común.

Aprende a descansar

Sabemos que quieres que todo vaya siempre a la perfección, pero también sabemos que no eres una máquina y que habrá momentos en los que tendrás que pisar el pedal de freno. Aprende a interpretar las señales de tu cuerpo y tu mente para, sobre todo, aprender a descansar y dominar el sueño. Cuando desconectes del trabajo, hazlo por completo y sin estar prestando siempre atención a la agenda o al teléfono móvil.

Dormir es muy importante para estar siempre presto a tomar decisiones con lucidez, buen criterio y no ser presa de la presión y el estrés. Tómate siempre tiempo para desconectar, ten un hobby, disfruta de algo ajeno a lo que haces normalmente. De esa forma, conseguirás descansar de forma más efectiva.

Una actitud reconocida en muchos empresarios del éxito, es su capacidad de enfocarse. En teoría parece fácil, pero requiere de cierto entrenamiento. Se trata de ser consciente y permanecer concentrado en cada tarea que se realiza, tanto en el ámbito profesional como en el ámbito personal o familiar. Separar estos ámbitos es uno de los elementos para disfrutar de cada tarea en el momento que cada una así lo demande y conseguir la realización profesional.

Saber hablar, pero también escuchar

Habrá muchos momentos en los que tendrás que hablar para explicar una estrategia, para dar unas directrices, para llegar a un acuerdo en una negociación o mil cosas más. Debes saber que habrá momentos en los que también tendrás que callarte y escuchar. Saber cuándo y cómo hacerlo es una de las cosas más importantes para cualquier empresario.

No por hablar más vas a demostrar más, de hecho, puede ser todo lo contrario. Si tu humor no es el adecuado, lo mejor es que te relajes y procures no mostrar abiertamente tu enfado, y mucho menos con tus compañeros de trabajo. Evitar los conflictos es indispensable y marca la diferencia en el éxito de llegar a soluciones.  Asimismo, debes dejar que las conversaciones fluyan en tu entorno, hablando y dejando hablar a los demás para que compartan ideas. En definitiva, un directivo o empresario sabrá gestionar conversaciones difíciles en las que la mayor parte del tiempo, la escucha inteligente será el ingrediente principal para intentar encontrar oportunidades y soluciones.

No dudes si tienes que pedir ayuda

Aunque tengas muchísimos conocimientos de diferentes materias, no siempre vas a poder hacerlo todo por tu cuenta, ni tampoco vas a saber hacerlo todo. Puede que te parezca extraño, pero pedir ayuda es algo que no solo demostrará que eres alguien que sabe reconocer sus limitaciones, sino que también te permitirá fortalecer tus lazos con el equipo de tu empresa.

Estudios recientes han demostrado que los directivos que piden ayuda, sin abusar, demuestran ser mucho más capaces que aquellos que no lo hacen. Y lo cierto es que es algo que realmente funciona para reforzar tu imagen.

Cuida tus contactos y amplia tu agenda

Tener una red de contactos de calidad amplia las posibilidades de detectar nuevas oportunidades, tanto de negocio o de desarrollo profesional. También tener acceso a personas reconocidas y referentes de un sector, aporta la seguridad y confianza para realizar consultas, obtener información e incluso atraer inversiones para proyectos personales o empresariales. No hay que olvidar, que estas relaciones deben ser bidireccionales. Es decir, hay que dar para después recibir, la clave es saber cuándo tiene que suceder cada una de ellas.

Como habrás podido apreciar, todas las competencias señalas son bastante sencillas, varias de ellas son habilidades totalmente naturales. La clave, en el fondo, es ser natural y actuar con inteligencia. Lo demás es algo que cae por su propio peso cuando llevas una empresa y, según experiencia de muchos directivos, el contar con un título MBA ha significado el pasaporte y elemento diferenciador en su desarrollo profesional.

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