“Del dicho al hecho hay mucho trecho”. Este refrán, entendido como la distancia entre lo que se dice  o promete y  lo que se hace,  viene  como anillo al dedo para el tema de este artículo, la internacionalización de la empresa, ¿te lo has planteado?

Aunque un principio básico, y  hasta la saciedad repetido en toda escuela empresarial,  es la necesaria planificación como herramienta fundamental previa, simultánea y posterior al nacimiento de una empresa, no siempre las decisiones y acciones responden a una planificación. Y no siempre esto resulta negativo.

La ausencia de planificación es una realidad más cotidiana de lo que podamos imaginar, pero en materia de internacionalización de la empresa la previsión y planificación resultan especialmente importantes. Porque  si decidimos ser una empresa exportadora o con negocios fuera de España, necesitamos  conocer los riesgos que el país y sector en el que pretendemos operar conlleva. Se trata de que nuestra aventura internacional, que seguramente nos resulte muy atractiva,  no ponga en peligro nuestras operaciones interiores.

Para empezar, puedes ir contratando con servicios de traducción y de formación de inglés para empresas. Y decimos inglés porque, queramos o no, es el idioma de los negocios internacionales. Incluso cuando el país al que exportamos tiene el español como idioma oficial, no es extraño que los contratos se negocien y firmen en inglés.  Y necesitarás una página web que te sirva de escaparate y sea accesible, al menos, también en inglés.

¿Por qué plantearnos la internacionalización de la empresa?

Por razones de crecimiento, ya sea por estancamiento del mercado en que estamos o porque la entrada en nuevos países signifique mayores oportunidades de negocio y una mayor rentabilidad.

¿Por dónde empezamos si buscamos la internacionalización de nuestra empresa?

Antes de nada, déjate ayudar. Afortunadamente tienes al alcance de la mano mucha información  y desde las distintas Administraciones y sus organismos hay muchas personas con experiencia deseando ayudarte a dar ese paso.

A través del ICEX podemos acceder a sus Guías para la Internacionalización de la Empresa que pueden ser un buen punto de partida. Proporciona teléfonos, correos electrónicos y páginas web  de los  servicios orientados a asesorarte en esta materia. Y facilita pautas y herramientas que pueden ser de ayuda. Como un simulador de costes de establecimiento en el país de destino.

¿Qué conviene considerar?

Necesitas analizar tu empresa, identificar tus puntos débiles y fuertes, lo que se conoce como análisis DAFO, en inglés SWOT. Con ese análisis debes llegar a identificar cuáles son tus ventajas competitivas frente a tus competidores y cuáles son los elementos diferenciadores.

El siguiente paso será fijar los objetivos, qué es lo que se pretende lograr, y cómo, es decir, la estrategia que se va a seguir.

Como toda decisión implica una necesidad financiera que persigue un rendimiento económico, la solvencia de la empresa va a ser clave para nuestro plan de internacionalización.  Y hay una serie de riesgos que debemos analizar para sacar conclusiones y tomar decisiones:

  • El riesgo país.
  • El riesgo económico.
  • El riesgo de tipo de cambio.
  • El riesgo político.

Y elige cuidadosamente el país que vas a considerar prioritario en tu internacionalización.  Hay  circunstancias  que son absolutamente imprevisibles. Nadie podía haberse imaginado que el Brexit, la salida de Reino Unido de la Unión Europea, se produjese. Y  menos en la forma en que lo ha hecho. Pero otras sí son previsibles. Elegir destinos donde la inflación, la inestabilidad política y, por tanto, económica son pan nuestro de cada día,  no son aconsejables.

En este aspecto además de la información a la que tengas acceso por conocimiento directo o por algún potencial socio, puedes consultar con los técnicos  de las oficinas comerciales y consultar y pedir los informes país de ICEX.

Los factores claves del éxito, según diferentes estudios, son: precios competitivos, material humano, marcas  y las alianzas estratégicas. Y los principales desafíos: la búsqueda de un socio comercial o industrial en el país de destino, su normativa y la  financiación.

¿Hay ayudas para financiar la internacionalización?

Sí. A las líneas de financiación FIEM, habituales para operaciones de exportación y/o inversión en el exterior,  que pueden dar prioridad a  determinados sectores y países,  y de las que puedes informarte a través de la Dirección General de Comercio Internacional e Inversiones, del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, hay que añadir las ayudas y subvenciones de las diferentes Comunidades Autónomas.

Puedes consultar las  que se recogen en la guía de la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa.

¿Qué acciones favorecen la internacionalización?

Las empresas que tienen experiencia en salir a mercados exteriores coinciden en señalar que las principales acciones que han favorecido sus procesos de internacionalización han sido:

–  La participación en eventos y ferias.

–  El desarrollo de nuevos productos.

–  Las alianzas con empresas locales.

–  La  inversión en marca y publicidad.

–  La contratación de personal experto en internacionalización.

¿Cómo debe ser el equipo humano que trabaje en la internacionalización?

El equipo humano es vital. Aunque hay servicios que seguro podrás, y será conveniente subcontratar, como los servicios de logística y transporte, es importante que cuentes en tu organización con personas plenamente dedicadas a las operaciones internacionales, que sean capaces de comunicarse, al menos, en inglés; que cuenten con apoyo de personal local que pueda conocer la regulación del país; que conozca, en la práctica, la operativa internacional y documental.

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