Crear una marca es una de las tareas más complicadas dentro del proceso de creación de una empresa.

Esto es así porque la creación de una marca es un proceso continuo, en el que hay que trabajar no solamente en los inicios, con la creación de un nombre para la empresa, el logo y el resto de imagen corporativa, sino que debe existir una labor que no acaba mientras la empresa este operativa.

Lo que hace grande a una marca es su reputación, y la reputación se logra con la venta de un producto o la prestación de un servicio, de máxima calidad y con una gran atención al cliente.

Si consigues conectar con tus clientes, si logras vincular emocionalmente tu marca a ellos, habrás dado un paso importante para conseguir su fidelidad.

¿Cuál es el proceso para crear una marca?

Ese proceso de creación de una imagen de empresa potente, de construcción de marca es lo que se denomina Branding.

Y ese Branding es una tarea diaria, que debe basarse en una estrategia orquestada y dirigida por profesionales del marketing. Ese proceso comienza con la elección del nombre para nuestra marca.

Para que una agencia de marketing pueda aportarte ideas para el nombre de tu marca debes estar preparado para contestar preguntas acerca de tu empresa. Preguntas tales como:

  • ¿Cuál es el objetivo de tu empresa?
  • ¿Quienes forman tu empresa?
  • ¿Cómo surgió la empresa?
  • ¿Cuál es su filosofía?
  • ¿Qué distingue a tu empresa de otras de la competencia?
  • ¿Cuáles son los principales competidores?
  • ¿Qué distingue a tus productos o servicios de los de la competencia?
  • ¿A qué se dedica la empresa?
  • ¿Qué quieres transmitir a través de la marca?¿Confianza, tranquilidad, progreso, cercanía, globalidad, ternura, pasión?
  • ¿Cuál es tu público objetivo?
  • ¿A qué mercado te vas a dirigir, local, internacional, países concretos…?

Y un largo etcétera.

Crear un nombre requiere conocer todas esas respuestas. Por poner algún ejemplo, si tu mercado no va a circunscribirse a un territorio de habla española, seguro que entiendes que  tu marca, tu acrónimo, en idioma inglés  no debe asociarse a  algo negativo. No utilizarías, ni siquiera como acrónimos, palabras como Sick, con acepciones del tipo “asqueroso” o “vómito”.

O si tu plan implica la especialización culinaria en albóndigas, seguro que huirás de utilizar o incluir en tu marca lo que no  se asocie o recuerde a dicho producto. Estos ejemplos son bastantes obvios pero ten en cuenta que los especialistas en creación de marca manejan otras muchas cuestiones  mucho más sutiles que se nos escapan a los demás.

El nombre de la marca, con una tipografía cuidadosamente elegida,  sus colores, con el logotipo y un slogan formarán la base sobre la que deberán forjarse el resto de elementos físicos que tendrán que  resultar atractivos para nuestros futuros clientes.

Esos elementos físicos a los que nos referimos son papelería, publicidad (folletos, cartelería, anuncios, videos corporativos,  o eventos), página web, packaging, por citar algunos.

Como ves, detrás de la construcción de la imagen de empresa hay una tarea fundamental de los profesionales del marketing, del diseño, y de los especialistas en branding.

Ellos darán forma a la estrategia de comunicación que consiga una primera atracción de nuestro público objetivo. Pero la tarea dura compete a la empresa, a su funcionamiento diario, a su forma de responder a las quejas de los clientes, de su capacidad para anticiparse a las necesidades de ellos y de ofrecer productos y servicios que les enamoren.

Puedes inspirarte en marcas ya consolidadas como Apple, Coca Cola, Mercedes Ven, Lego, BMW, Adidas o Harley Davidson, por  mencionar algunas.

Si te fijas verás como estas marcas han conseguido una legión de fanáticos, en el sentido  de que  llegan a defender muchas veces, contra toda lógica, su utilización y sería difícil hacerles renunciar a ellas  para que probaran otra. Y en la mayoría de los casos está justificado porque realmente ofrecen productos de calidad excelentes. Otras veces, sin embargo, es porque asocian poseer o utilizar esa marca a la idea que transmite la misma, aquella con la que se identifica. Unas veces es calidad, otras,  exclusividad, modernidad, riqueza, estilo, juventud…

Así que, ya sabes, confía en profesionales para la creación y el lanzamiento de tu marca e inspírate en los grandes para llegar, algún día, a esa conexión emocional con tus clientes que les tenga tan fidelizados, que no duden en recomendarte y en pagar elevados importes por conseguir las últimas versiones de tu producto o disfrutar de tus preciados servicios.

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