La de fotógrafa o fotógrafo profesional es una de esas profesiones que ha visto decaer tanto su actividad, como los precios por el trabajo que realizan.

La competencia que surge por el DIY, Do it Yourself  o hazlo tu mismo, facilitada  por internet y los móviles, es una tendencia destructiva para ciertas profesiones. Como decíamos, la de fotógrafo profesional es una de ellas.

En la actualidad cualquier persona con un móvil de gama media o media/alta puede realizar fotografías que pueden parecer impresionantes, con efectos de desenfoque selectivo, con corrección de errores de exposición o con la aplicación de cualquiera de los muchos filtros existentes.

Y, si además, subes esa foto a tus redes sociales y te obsequian con unas decenas de likes, tu ego puede llegar a crecer tanto como para pensar que eres un crack de la fotografía. Entre eso y las fotos en bancos de imágenes, todo solucionado. Te comes el mundo.

Hay otra tendencia en el mundo de los emprendedores y de las nuevas empresas que surge de la necesidad de ahorrar al máximo dadas las limitaciones financieras con las que los nuevos proyectos tropiezan.

Si sumamos las dos tendencias comentadas tenemos la tormenta perfecta para el fotógrafo profesional (y otras profesiones).

Si vas a emprender tu nuevo negocio no puedes dejarte llevar por esas tendencias. Tienes que pensar que lo barato, al final, es caro. No contar con profesionales de todas las áreas implicadas en la puesta en marcha de tu negocio puede significar que no salga adelante.

Si vas a montar un restaurante, una floristería, una tienda de ropa o cualquier otro negocio que dependa, mínimamente, de la imagen te recomendamos que cuentes con un fotógrafo publicitario profesional. Y con un diseñador web profesional, y un asesor profesional, una imprenta profesional, etcétera. Huye del DIY salvo en la especialidad en la que tu tengas formación y experiencia.

Por varias razones.  La fundamental, por aumentar la calidad de los trabajos y servicios que recibes y redundarán en tus clientes. Otra de mucho peso es permitirte dedicar tu tiempo a lo que, realmente, sea tu especialidad para maximizar las probabilidades de supervivencia de tu negocio.

Volviendo al fotógrafo profesional, ¿por qué tú no eres un fotógrafo cualificado para ciertos trabajos, aunque lo creas, pese a tus posibles muchos seguidores en redes sociales y lo bonitas que te quedan las fotos y los likes que consigues? Por muchas razones:

  1. Porque no es lo mismo fotografiar paisajes que hacer composiciones con productos o productos y personas, y sacar el máximo partido de ellas.
  2. Porque no es lo mismo una foto bonita, que una impactante.
  3. Porque un fotógrafo profesional es creativo, tiene formación y además experiencia, y sabrá manejar mejor los elementos necesarios para componer una gran imagen, además de aportar ideas que, quizás a ti, nunca se te habrían ocurrido.
  4. Porque una instantánea que te parece genial en tu móvil puede no estar preparada para ser impresa en un cartel publicitario de grandes dimensiones.
  5. Porque la fotografía que te parece perfecta puede tener un desenfoque que, al ampliarse, la haga inservible o de mala imagen a tu publicidad o página web.
  6. Porque una panorámica con luz natural en exteriores nada tiene que ver con una instantánea utilizando iluminación profesional para reducir sombras, crear dramatismo o perfilar imperfecciones. Y no decimos nada si esa fotografía se realiza interior obligando a utilizar luz artificial.

En definitiva, todas esas razones deberían hacernos buscar un fotógrafo profesional, y no solo eso, sino que debería hacernos pensar que su trabajo no puede valorarse tomando como referencia los  precios de los bancos de imágenes. Detrás de una fotógrafa o fotógrafo profesional hay una persona formada y con experiencia, que se gana la vida con su trabajo y que si lo hace bien y rápido es porque ha dedicado muchas horas para poder hacerlo así.

Si vas a montar un restaurante y cobras el menú a 25 euros no te gustará que te digan, “Oye, es que en el bar de enfrente me cobran 8 euros”. Claro, y en tu casa seguro que haciéndotelo tú, te sale más barato. Pero seguro que no cuentas ni el tiempo que tardas, ni el entorno, ni el servicio  y la  comodidad de degustar los platos,  sin el esfuerzo previo, ni la calidad de los ingredientes, escogidos por entendidos en la materia.

Como en todo, hay que saber elegir. Por descontado. Pero seguro que con una buena elección, el mayor coste habrá merecido la pena para el éxito de tu negocio.

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