Si te dijera que vamos a hablar de que tener una máquina para pegar etiquetas en botellas o máquinas similares, puede significar el éxito o el fracaso de tu empresa, o al menos, que sea o no competitiva, podrías pensar que realmente estoy exagerando y que la automatización industrial y en otros sectores es todavía opcional.

La maquinaria y los procesos de automatización también ayudan a conservar y crear nuevos puestos de trabajo.

Pero si te dijese que la integración de maquinaria y automatización en diversas industrias y sectores puede ser la diferencia entre productividad, rentabilidad y beneficios o ineficiencia y pérdidas, tal vez el primer párrafo no te parezca tan descabellado.

La automatización y la introducción de maquinaria inteligente pueden provocarnos dilemas  acerca de las bondades y desventajas de  sustituir personas que desempeñan ciertos puestos de trabajo por máquinas. La misión social de una empresa puede verse comprometida, a priori, por este hecho.

Pero no podemos dejar de profundizar en esta cuestión. Aunque es cierto que parece reprochable el camino que están recorriendo muchas empresas que, poco a poco, van sustituyendo el factor humano por robots, resulta que en los tiempos que vivimos esta parece la única salida para poder crear algunos puestos de trabajo y mantener otros.

Sigamos con el ejemplo de esa máquina para pegar etiquetas en botellas. Pensemos en una bodega que, por no introducir esta máquina en sus procesos, incrementa los tiempos de preparado de botellas de vino para la venta. De tal forma que, un pedido de 2.000 botellas, en vez de tenerlo listo en 1 semana, tardase 4 semanas.

Esto significaría que, en vez de poder vender 8.000 botellas mensuales, podría vender solamente 2.000, teniendo que pagar, además, el sueldo de 2 trabajadores que podrían tener un coste de unos 1.700 euros al mes cada uno. Unos 3.400 euros mensuales por el personal encargado de etiquetar.

Socialmente admirable, sí. Pero, ¿Qué pasaría con esta empresa? ¿Sobreviviría? Si la competencia actuara igual, quizás. Pero como esto no sucede, si las demás empresas automatizaran sus procesos y robotizaran sus líneas de producción, lo más probable es que los clientes contrataran con estas últimas por tener más capacidad para  atender sus pedidos.

Además, la introducción de la automatización redundaría también en menores costes por lo que la empresa “automatizada” sería aun más competitiva al poder  incrementar las ventas  y ofrecer unos  precios menores. La calidad también se vería beneficiada puesto que este tipo de procesos tediosos, por mucho mimo que pueda poner un trabajador en ellos, necesitan de una precisión que solo las máquinas pueden dar.

Puedes pensar que el trabajador es el que pierde. Ciertamente, donde antes había dos trabajadores, tal vez ahora solo se necesite uno controlando el proceso.  Pero ¿de verdad piensas que para un trabajador pegar cientos de etiquetas al día es un trabajo gratificante? ¿Algo que le aporte una mínima motivación, aparte de la puramente material por cobrar su salario a fin de mes? No lo creemos.

Y, además, es inviable. La empresa que no se adapta está condenada a desaparecer y, con ella, todos sus puestos de trabajo. No puedes nadar contracorriente porque al final perderás lo que pretendes preservar.

Por otra parte, más vale tener un trabajador en la cadena de producción más motivado y contento, realizando una tarea menos tediosa y penosa, que tener dos “quemados” por la repetitividad y monotonía de unas tareas que no les aportan nada en términos no materiales, salvo el salario a fin de mes, que ciertamente es mucho e imprescindible.

En la otra cara de la moneda de nuestro ejemplo, aunque en la bodega pudiera desaparecer un puesto, por el contrario, en   la fábrica que produce las máquinas para pegar etiquetas en las botellas el incremento de sus ventas hará que sea rentable y que pueda contratar más personal  si ve incrementada su demanda y su producción. Se podría producir una redistribución del trabajo que permitiría la recolocación del personal, previa la formación  que corresponda.

Automatización, un proceso inevitable que necesitará de control.

Esa es la única vía para afrontar el reto de la automatización. Puede que el resultado, al final, no sea equitativo en términos de destrucción de puestos de trabajo – creación de nuevos puestos a nivel global, o que siéndolo trabajadores de un sector no sean capaces de readaptarse. Esta es la gran cuestión al final. Tenemos un proceso que puede ser enormemente positivo y aportar muchas ventajas en la vida diaria de la mayoría, pero que puede dejar por el camino a otros si no se saben o no pueden adaptarse. Ahí es donde se tienen que concentrar los esfuerzos de autoridades, empresas y demás organismos con poder de influencia y decisión para evitar que eso ocurra.

La inicial automatización industrial es ya una realidad a nivel generalizado en muchos otros sectores.

Debemos ser conscientes de que la robotización y la automatización no son algo a lo que podamos dar la espalda ya que, como hemos visto con este sencillo ejemplo, es adaptarse o morir, la teoría de la supervivencia del más apto de Darwin.

Y esto no solo ocurre en el sector industrial. Hay numerosos casos de automatización en sectores y actividades diferentes. Veamos algunos ejemplos:

  • La industria automovilística. Es cada vez más común que algunas tareas como la pintura y la soldadura de las piezas sean realizadas por máquinas para lograr la mayor precisión posible, además de ganar rapidez.
  • Las empresas alimentarias. Están incorporando cada vez más robots para empaquetar, envasar o etiquetar los productos.
  • La industria farmacéutica. Con la automatización de sus procesos está logrando reducir costes, ahorrar tiempo y aumentar la seguridad. Se han llevado a cabo estudios que han demostrado que los robots reducen los errores a la hora de envasar o distribuir medicamentos.

En general, los procesos repetitivos son los más propensos a ser ejecutados  por maquinaria. Se evitan así muchos errores que un trabajador puede cometer al hacer un mismo proceso en bucle, ya que llega un punto en el que lo hace automáticamente, casi sin pensar, y no es difícil que pueda fallar.

Es prácticamente imposible encontrar un sector en el que no se haya empezado a introducir el uso de máquinas y robots, o en el que no se vaya a hacer en los próximos años, incluso en algunos ámbitos en los que puede parecer más complicada la automatización por la necesidad de un trato personalizado, como el sector hospitalario.

Como decíamos, en el sector hospitalario se están  incorporando también máquinas para algunos procesos. Por ejemplo, en la medición de los signos vitales (tensión arterial, frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria y temperatura). Los dispositivos son capaces de recopilar información las 24h del día, cosa que sería imposible hacer manualmente con cada paciente. Esta información se integra automáticamente en la historia clínica electrónica, permitiendo también ahorrar tiempo.

Uno de los ejemplos más sorprendentes es el del robot Da Vinci. Este robot se utiliza en algunas cirugías, controlado por el propio cirujano. Entre sus ventajas podemos citar  que se  aumenta  la precisión, porque permite una mejor visión, se evitan los posibles temblores de mano o, incluso, el cansancio derivado de permanecer muchas horas de pie porque lo puede manejar sentado. Este es un ejemplo de cómo la maquinaria no suprime el trabajo del cirujano sino que le sirve de ayuda y potencia el éxito de su trabajo.

Uno de los sectores que más difícil lo tiene y en el que bastante improbable que se sustituyan los profesionales por máquinas es el de la educación. Sin embargo, se empiezan a introducir máquinas para ciertos procesos como puede ser la corrección automática de exámenes. Otro ejemplo de cómo la automatización  no llega para quitar el trabajo  sino para convertir en herramienta  de ayuda.

Al final podremos estar en contra o a favor, pero el dilema siempre surgirá porque incluso en las actividades más cotidianas de nuestra vida diaria nos encontramos utilizando servicios o comprando productos cuyos precios son más asequibles para nosotros gracias a que, las empresas a las que se los adquirimos, son más productivas al servirse de las máquinas o la automatización. Si has comprado en Amazon alguna vez o has adquirido un vehículo o una simple bicicleta ya estás participando de la parte positiva de la automatización. Todas estas empresas utilizan maquinaria, robots y automatización de forma intensiva.

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