Si quieres saber quien se atreve a emprender en España, quien osa arriesgar su patrimonio para emprender un negocio, has llegado al sitio adecuado. Partiendo de un informe del GEM 2016 que actualizaremos próximamente, resumimos quienes son esos héroes (para algunos villanos) que se lían la manta a la cabeza y dan el paso de crear su propio negocio.

Acceso al último informe GEM publicado con datos 2019-2020 acerca de emprender en España (Resumen ejecutivo en Pag. 32).

Al final del artículo ofrecemos enlaces a todos los informes GEM nacionales, regionales y especiales como el último realizado para analizar la situación del emprendimiento ante la crisis del Covid-19.

Quizás si estamos en el momento de la decisión si lanzarnos o no al famoso (por la promoción desbocada estos años de crisis) mundo del emprendimiento, una de las primeras preguntas que nos surja es ¿Pero alguien como yo puede emprender, o de hecho, emprende en España?. Pues la respuesta nos la ofrece el Informe GEM 2016 (actualizamos entre paréntesis con algunos datos de 2019-2020 aunque en ese esencia, las variaciones no han sido tan significativas).

El GEM, siglas de Global Entrepreneurship Monitor, es la organización mundial, integrada en España por una red de universidades y otros organismos, que anualmente realiza este informe.

Este informe está basado en encuestas a población entre 18 y 64 años de edad,  expertos en el entorno relacionado con el emprendimiento y otras fuentes secundarias de diverso tipo

¿Y que nos dice ese informe en 2016, que es el último realizado a fecha de la redacción original de este artículo? Pues concluye que:

  • Que la participación de la población española en actividades emprendedores disminuyó en este año, aunque se mantiene dentro del rango de entre 5 y 6 personas por cada 100 individuos de edad adulta. (En informe 2019-2020 seguía en 6)
  • Que el 70,2% de la actividad emprendedora correspondió a iniciativas impulsadas por oportunidad, mientras el 26% correspondió a iniciativas impulsadas por necesidad (42,3% en 2019-2020) , consecuencia de falta de alternativas laborales del mercado.
  • Del 70,2% un 42,8% buscaba mayor independencia al emprender, un 45% aumentar ingresos, un 8,8% mantener ingresos y un 3,4% tenía otras motivaciones.
  • La edad media de las personas emprendedoras se situó en los 40,4 años (40 años en 2019-2020).  22,8% de 25 a 34, 25,7% de 35 a 44 (29,7% en 2019-2020) y 24,7% de 45 a 54. Minoritario de 24 años o menos y de 55 o más.
  • El género fue de 55,7% masculino (51,6 % en 2019-2020) frente a un 44,3% femenino (48,4 % en 2019-2020) estrechándose respecto a otros años.
  • Por nivel de educación para negocios nacientes y empresas nuevas  un 47,4% tenía formación superior (46,5% en 2019-2020). Eso sí un 52,25 % tenia educación secundaria o inferior.
  • Respecto a formación específica para emprender tanto en nuevas empresas como en emprendedores potenciales, estamos en que más de un 50% de ellos la ha recibido, mientras que en empresas consolidadas ese porcentaje apenas llega al 43,5 %.
  • Por nivel de ingresos el emprendimiento fue mayor en la población agrupada en el tercio superior de renta.
  • Respecto a las condiciones del entorno emprendedor, nos llevamos un tirón de orejas en cuanto a burocracia, impuestos y falta de educación y formación emprendedora en etapa escolar.
  • Por tamaño de la empresa creada 4-5 de cada 10 no tienen trabajadores y 9 de cada 10 emplean a menos de 5 trabajadores.
  • Como dato decir que 2 de 10, apuestan por innovar y 3 de 10 venden internacionalmente, cifras que crecen pero que están por debajo de al media de nuestros vecinos europeos

En definitiva, y aunque el informe es mucho más amplio y ofrece gran cantidad de datos, comparativas internacionales, tablas y otros subinformes interesantes, podríamos concluir a la vista de los datos, que los emprendedores que cumplen los siguientes requisitos son los que en 2016 se están lanzando a la aventura de crear su empresa:

  1. Tener formación superior.
  2. Tener formación específica en la creación de empresas
  3. Tener un nivel de renta medio/medio-alto
  4. Tener entre 25 y 54 años
  5. Tener una idea de negocio y si es innovadora mejor.

Pero todo esto no quiere decir que una persona, hombre o mujer, que no cumpla con los requisitos antes expuestos no pueda emprender o no vaya a tener éxito si lo hace. Este informe solo habla de quien se lanza, de cual es el perfil más habitual y en que entorno lo hace, pero no nos dice cuantas de esas personas superan con éxito los primeros açños de actividad.

En ese sentido si creemos que alguno de los requisitos si es indispensable para aumentar las posibilidades de supervivencia. El principal es la formación, tanto en cuanto al nivel de estudios finalizado, como en la formación específica a nivel empresarial respecto a las diferentes áreas de la empresa. Y si no se tuviera, al menos contar con servicios de asesores, que suplan esa carencia dejándose guiar y aconsejar en lo que pueda escapar a sus conocimientos. Respecto al nivel de renta, es claro que tener más disponibilidad económica, de principio puede facilitar los comienzos e incluso hacer que el acceso a financiación adicional se ponga más al alcance, pero esto, por si solo, lo determinará el éxito si no va unido a la formación.

No creemos que el genero o la edad sea determinante, y que una buena idea llevada a término por alguien formado y bien asesorado, con cierta capacidad económica y con unos recursos mínimos y apoyo de su entorno puede sacar adelante su proyecto. Por tanto, formación previa a lanzarse, asesoramiento y capacidad económica (en función de la actividad a lanzar) son las premisas fundamentales en nuestra opinión.

Un tema controvertido y fundamental también para valorar las posibilidades del futuro emprendedor, sería el debate que surge de la pregunta ¿un emprendedor nace o se hace?. Porque si se hace, no hay problema porque podrá dotarse de las habilidades de personalidad necesarios valorados para ejercer una actividad por cuenta propia, y de los cuales carezca. Pero si concluyéramos que con los rasgos de personalidad necesarios se debe nacer y no es posible crearlos, moldearlos y mejorarlos será difícil que la actividad llegue a buen puerto. En este sentido sería interesante que el futuro empresario realizara alguno de los test existentes para conocer sus puntos fuertes y débiles, y saber si los débiles son susceptibles de mejora y de alcanzar el nivel requerido o si son condicionantes de un posible fracaso.

Veremos más adelante cuales suelen ser las causas de muerte prematura de los proyectos empresariales, de acuerdo a un interesante informe que realizó en 2004 la Asociación de Jóvenes Empresarios de Madrid.

Si quieres ver el informe completo en el que está basado este artículo, te dejamos el enlace a continuación GEM ESPAÑA 2016.

Para ver todos los informes GEM por alcance geográfico y especiales:

 

 

 

 

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Javier Donoso
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Javier Donoso

Economista / Asesor y Consultor de empresas.
Desde 1994 ayudando a pymes y a autónomos en la gestación, implementación y día a día de sus empresas. Con los artículos publicados me gustaría trasladar esa experiencia, para que otros proyectos tengan más probabilidades de éxito.
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