¿El emprendedor nace o se hace? Cuando surge la inspiración y todo fluye, ¿debemos lanzarnos o conviene prepararse y no dejar todo al destino? Que duda cabe de que para emprender hay que valer, pero además de valer hay que saber qué nos espera y prepararse para emprender, para transitar por las adversidades, con las mejores herramientas de que dispongamos.

Si nos podemos preparar para afrontar con éxito las situaciones que nos esperan,  ¿por qué no hacerlo? No tiene el menor sentido.

Si vas a la montaña, no ya a subir el Everest, sino a un 3.000 de los Pirineos, por ejemplo, ¿Qué harías?¿Cogerías el coche y te plantarías en el inicio de la ruta, sin más, y empezarías a subir? Seguro que no, porque las adversidades y  obstáculos no previstos harían que te dieras media vuelta.

Lo más normal es que reservaras un alojamiento cerca del punto de inicio, eligieras el mejor día según las previsiones meteorológicas, buscarías en Wikiloc el perfil de la ruta para saber si, según tu condición física, podrías realizar la subida en una jornada o dos; si necesitaras  dos días llevarías una tienda de campaña y saco de dormir, además del avituallamiento necesario; adquirirías un GPS y grabarías la ruta, buscarías en redes sociales o en YouTube, o en otros medios si hay en dicha ruta pasos complicados en los que hubiera que utilizar material de alpinismo. Y si esto ocurriera y tú no tuvieras nociones de alpinismo mínimas, seguro que procederías a realizar algún curso de iniciación al alpinismo, antes de lanzarte a la aventura, ¿verdad? Al menos, para tener garantías de que  tu aventura fuera un éxito y la disfrutases.

Lo más seguro es que, aparte de ese curso de formación decidieras contar con los servicios de un experto en la materia para minimizar los riesgos ¿a que sí?

Para emprender ocurre algo similar. Para minimizar riesgos y afrontar situaciones que no dominamos es básico formarse y esta misma formación seguro que también nos ayudará a escoger a los mejores colaboradores.

Elegir un Master Emprendedores es la vía más directa y segura para obtener esa formación que nos ofrezca una visión de 360 grados de lo que nos podemos encontrar en las distintas áreas que intervienen en la dirección y gestión de una empresa.

Entre la gran variedad de máster que se ofrecen en el mercado, los de emprendedores son la mejor opción por tener un carácter más generalista que facilita  comprender el funcionamiento de la empresa, ofreciendo los recursos necesarios para manejar el día a día de una empresa y permitiendo, en caso de interés, profundizar en los temas para los que el emprendedor se ve más capacitado.

En cualquier caso, ese conocimiento, como ya apuntábamos, lo que si permitirá es colocar al nuevo empresario en una mejor posición a la hora de escoger a los colaboradores más idóneos. Esto es una tarea crítica que puede contribuir en gran medida  al éxito o fracaso del negocio o, al menos, a la aceleración de su crecimiento  frente a quedarse estancado.

La delegación de tareas y el outsourcing son factores clave para el óptimo funcionamiento de la empresa y, sobre todo, para que el emprendedor pueda concentrar sus energías en dirigir y en generar negocio.

También es importante que la formación elegida incluya módulos de tecnología y marketing digital, tanto si  pretendemos acometer un proyecto tecnológico o de internet como si nuestra empresa va a ser más tradicional. La tecnología será fundamental para el incremento de la productividad y la rentabilidad, y el conocimiento de internet y del marketing digital puede darnos más opción de llevar a cabo la disrupción del negocio tradicional innovando hacia modelos nuevos que todavía no se hayan explorado.

Como consejos finales:

  1. Busca un máster que no te deje sin recursos económicos, y que tampoco te absorba durante un año entero. Si te planteas un MBA quizás no sea la opción para una startup sino más bien para integrarte en una empresa de tamaño mediano o grande. Un máster adecuado unido a la propia práctica de poner en marcha el propio negocio puede ser la mejor combinación para sacar el máximo jugo, optimizando tiempo y dinero.
  2. Revisa, además del temario, el CV de los profesores. No te preocupes si los profesores no son grandes ejecutivos de una multinacional y “solamente” son CEO o dirigentes de pequeñas y medianas empresas, porque puede que ellos vayan a conocer más tu realidad que los anteriores.
  3. Valida tu decisión buscando opiniones de anteriores alumnos. Internet está repleto de referencias y opiniones, aunque lo realmente complicado es dar con las que sean auténticas. Por tanto, es preciso tomarlas con cautela.

En definitiva, el emprendedor debe dejar el azar para la quiniela de los domingos y en su proyecto de negocio apostar por la formación de la mano de un máster o curso especializado que minimice los riesgos o, al menos, maximice las probabilidades de salvar los obstáculos con los que nos encontremos.

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