Navegando por facebook ha llegado a mis manos este artículo que plantea una cuestión a mi modo de ver interesante, como es si las dificultades para montar un negocio han disminuido o han aumentado con el paso del tiempo. Literalmente, Marta Yoldí, como autora del mismo, plantea:

¿Ser autónomo hoy es más fácil o más difícil que hace 50 años? ¿Hay más trabas o menos? ¿En las anteriores generaciones se abrían negocios con más rapidez y había menos preocupaciones? ¿Cómo era el trato con las administraciones? ¿Existía más o menos financiación? Tres autónomos hoy jubilados narran sus inicios y ofrecen sus propias conclusiones…

Puedes leer el artículo completo en: ¿Era más fácil montar un negocio hace 50 años?

En términos generales opinan que es igual de complicado ahora que antes.

Tras leerlo detenidamente me doy cuenta que las opiniones que los protagonistas del reportaje coinciden en su percepción de que hace años les parecía más sencillo en lo que a conseguir licencias para apertura de un negocio se refiere. En cuanto a trámites e impuestos del negocio ven ahora más complejidad y mayor carga fiscal respectivamente.

La financiación les parecía más complicada hace años que ahora, al limitarse anteriormente a la bancaria, en la que, sin avales, era casi imposible conseguirla.

En el plano de las prestaciones de los autónomos reconocen que ahora se ha mejorado mucho en la cobertura de este colectivo.

En cualquier caso, como emprendedores vocacionales, todos repetirían, aunque curiosamente alguno de ellos no recomiende para sus hijos ese camino, lo cual es revelador.

La verdad es que cada etapa tiene sus pros y sus contras como ellos apuntan. Es cierto que puede que hoy en día exista un exceso de regulación para todo y que los trámites, aunque más fáciles de hacer, al contar con las nuevas tecnologías, se hayan vuelto más complejos para legos en la materia e incluso a veces para los propios profesionales, debido a la maraña normativa existente.

En los últimos años ha habido una mejora considerable en prestaciones y en condiciones para acceso de nuevos autónomos (tarifa plana) que quieran empezar su negocio, consecuencia fundamentalmente de la reciente crisis económica.

Lo que ocurre es que en el ámbito fiscal principalmente se ha multiplicado la normativa, con cambios frecuentes, motivados en muchas ocasiones por la armonización dentro de la Unión Europea.

Pero también se ha bombardeado a las empresas, incluyendo a las más pequeñas, con regulaciones que la obligan a incurrir en más gastos y preocupaciones. Estoy pensando en la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, en la famosa RGPD, en la Ley de Servicios de la Información, Regulación de Operaciones Vinculadas, etc. Si lo piensas todas ellas tienen su lógica (salvo la de operaciones vinculadas que su única lógica es la recaudatoria) pero no dejan de suponer obligaciones coercitivas. Quiero decir, que para los empresarios que descuidan la finalidad de las mismas quizás sea algo necesario pero al final opera sobre todos sin distinción.

Y paralelamente internet y las nuevas tecnologías han abierto muchas posibilidades de negocio, haciendo para muchos más fácil el tener su propia empresa incluso sin moverse de casa.

Pero también ha obligado a mucho negocio tradicional a incrementar costes y tiempo para seguir presente en sus espacios físicos, pero atender a aquellos otros clientes que prefieren el espacio virtual. Publicitariamente también han debido de desdoblarse esfuerzos en muchos casos.

Y en el plano administrativo, las empresas se encuentran actualmente con un batiburrillo de fuentes diversas de recepción de la documentación de su negocio: facturas, nóminas, albaranes, presupuestos, etc.

Unos siguen llegando en papel por correo, otros llegan por correo electrónico y otros están en la nube y son los propios autónomos los que deben ir yendo a sus respectivas áreas personales para recolectar la documentación, principalmente facturas, con la necesidad de una organización logística importante y creemos que con una pérdida mayor de tiempo.

Parece que estamos en una época en la que la cohabitación de dos mundos diferentes nos complica lo que quizás en un futuro cercano cuando se alcance más uniformidad en el tratamiento de la información y documentación por todos pueda ser más sencillo.

Desde luego, y como apuntaba uno de los veteranos emprendedores del reportaje, si volviera a emprender, se formaría e informaría mucho más, lo cual si que es cierto que en este momento es algo mucho más sencillo gracias a la avalancha de oferta de formación que internet ofrece, en muchos casos, de forma gratuita.

Así es que si vas a emprender, no te desanimes, piensa que hoy en día contamos con algo muy valioso, que es una mayor formación y con grandes medios que nos informan y advierten acerca de lo que significa emprender. Es cierto que la competencia es alta y que nos encontramos con otras barreras que antes no había, pero nunca, nadie podrá decir que emprender fuera sencillo.

¿Y tu que crees?¿Lo tenían más fácil nuestros veteranos emprendedores o es ahora cuando el emprendedor está más mimado?¿Crees que hay demasiada regulación y demasiada competencia en todo?¿Piensas que las nuevas tecnologías no están ayudando o complicando la vida a los emprendedores? Son preguntas que sin duda, no tienen una respuesta única. Anímate a comentar y a compartir tu opinión…

¿Te ha resultado útil este artículo?

Haz click en las estrellas para valorarlo

Valoración media / 5. Total votos:

Nos alegra que este artículo te haya resultado útil

Síguenos en redes sociales para estar al día de nuevos contenidos

Sentimos que no te haya resultado útil nuestro artículo

Intentaremos mejorar este contenido

Javier Donoso
Sígueme

Javier Donoso

Economista / Asesor de empresas. Desde 1994 ayudando a pymes y a autónomos en la gestación y día a día de sus empresas. He visto muchos proyectos triunfar y algunos también fracasar, por diversor motivos. Me gustaría que mi experiencia sirva para que los nuevos emprendedores tengan más opciones de exito.
Javier Donoso
Sígueme