Conocer el funcionamiento de las finanzas dentro de una empresa es una de las cuestiones inexcusables que todo emprendedor, empresario e incluso profesional autónomo debe tener en cuenta si quiere que su proyecto, empresa o negocio tenga éxito comercial.

El objetivo de las finanzas empresariales no es otro que el de optimizar y conseguir que el capital disponible en la empresa crezca, por esto la formación del personal al cargo en este ámbito es fundamental, independientemente del tamaño o la actividad de la empresa. Contar con la información adecuada, de forma clara, útil, relevante y concisa, en este sentido, multiplicará las posibilidades de éxito financiero y comercial de cualquier organización.

Las compañías, cada vez más, necesitan a expertos y/o personal capacitado que tenga una formación especializada en gestión empresarial. Un programa de formación preferido por las empresas es un MBA como el que ofrece la Cámara de Comercio de Madrid en esta dirección web, https://www.mba-madrid.com/,  el cual permite contar con habilidades y competencias necesarias para gestionar de forma eficaz una empresa. Los participantes en este tipo de Master adquieren conocimientos sobre las técnicas y prácticas más valoradas por empresas y empresarios. Estos conocimientos permitirán obtener el máximo rendimiento de las organizaciones, así como optimizar los recursos, acertar en la toma de decisiones, adelantarse y corregir futuros problemas financieros, y ganar en competitividad.

Por otro lado, esta formación permitirá conocer sistemas y métodos efectivos de cálculo que no todos los profesionales dominan, que permitirá evaluar acciones relacionadas con los números en distintos ámbitos como las compras, las ventas, los gastos, las nóminas… permitiendo el diseño y desarrollo de estrategias innovadoras para que las organizaciones que contratan, o para nosotros mismos como empresarios formados, conseguir los objetivos propuestos.

En qué consiste un plan financiero

Aunque, como decimos, la formación especializada es esencial para gestionar efientemente los recursos financieros de una empresa, podemos hacernos una ligera idea de los fundamentos que componen un plan financiero para desarrollarlo en la medida de lo posible en nuestro trabajo, sobre todo si somos emprendedores.

Para crear un plan financiero de nuestro proyecto empresarial necesitamos conocer datos como el dinero a invertir, cómo vamos a financiarnos, qué vamos a hacer para asegurar los ingresos, determinar cuáles serán los costes fijos y variables de los productos o servicios que ofrecemos

Aunque, parte de esta información ya venga detallada en el plan de empresa, con el plan financiero lo tendremos representado en cifras y vincularemos los datos con la realidad del proyecto.

¿Cómo saber si el proyecto será rentable?

Esta pregunta tendrá su respuesta después de un análisis económico financiero, que se obtendrá a partir del conjunto de cálculos con los que podremos medir y analizar su rentabilidad y viabilidad económica, es decir, tendremos que calcular los fondos necesarios para empezar con el negocio, que incluirá las aportaciones de capital (propio o de terceros), así como el desarrollo de la llamada previsión de tesorería. Después, deberemos calcular los beneficios previstos y, por último, mantenernos informados, siempre actualizados, de los datos económico financieros de la empresa que se consigue gracias al balance de situación.

Con toda esta información podremos saber si nuestro proyecto de negocio es rentable; cuando el presupuesto de inversiones se cubre con el presupuesto de financiación, se obtienen beneficios suficientes y se posee liquidez, es decir, la capacidad de afrontar pagos urgentes e inmediatos.

Punto de equilibrio y la estructura de costes

Consideramos oportuno añadir estos dos factores como base necesaria para tener una idea de lo que comprende un plan financiero. Y es que, si conoces los costes, podremos calcular el punto de equilibrio necesario para que el proyecto de empresa sea viable. Simplemente sabiendo a cuánto ascienden tus costes y cuáles son los precios de venta de los productos, sabrás cuánto tienes que vender, es decir cual debe ser el volumne de facturación, para obtener beneficios.

La estructura de costes de dividen, como ya sabrás, en los variables, referidas al coste de los elementos inevitables en el proceso productivo y los costes fijos, independientes a los derivados de las ventas producidas, como son los gastos de alquiler, salarios, publicidad, etc.

El Punto de equilibrio, por su parte, no es otra cosa que el objetivo a alcanzar en ventas que proporciona cero beneficios y donde se igualan a los gastos totales, es decir, no hay ni beneficios ni pérdidas, un hito a partir del cual suponemos que un aumento en ventas viene a significar un aumento en beneficios, mientras que, si está por debajo de ese nivel, consideramos que la empresa se encuentra en situación de pérdidas.

Además de estos dos conceptos, existen una serie de elementos que también deberíamos añadir a una lista que tenemos que aprender a identificar, como puede ser la financiación necesaria, la financiación propia, la financiación ajena, el fondo de maniobra o capital circulante, la previsión de tesorería, los pagos, el cobro, el gasto, los ingresos, la cuenta de resultados (pérdidas y ganancias) y el balance de situación.

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